viernes, 19 de junio de 2009

Ensortijada.

Imposible acertijo de tu vientre!
Voy cayendo sin rumbo,
voy cayendo sin un desfile de risas muertas,
sin pájaros que se envuelvan en cegueras áureas – misericordia.
y los santos se balancean como hospicio de lagrimas
…fatigadas gotas de sal.

Toma mi muñón!
Las auras se disecan al paso de tu estridente silencio
pintándome sobre la vida que se hace carroña;
los poros de mis ansias descubren las piernas de tu enjaulo.
Como si nunca antes, un pájaro chillara en las manos crispadas de ardor.
Como si nunca antes, la luna se meciera en las costras de la noche emplumada.


Mi aliento cobarde flota sobre tu entierro,
y escucho a las flores susurrar agradecidas,
lo bello que es, acariciar tu bohemio cuerpo. .

Estas son las heridas!







-ángel armenta lópez.

jueves, 4 de junio de 2009

El Libro de Cena.

Era prácticamente de madrugada, las calles sondeaban esa paz que justifica a la ciudad en su escándalo, los turgentes pensamientos osados de la rutina aun se acaloraban, y ese viernes, solo buscaban en agitación libre un sitio para estallar.

El apartamento numero 87, de la calle Zamora, esquina con Arboledas, aun mantenía su luz prendida, era la manifestación de esperanza que abriga a las ansias cuando te mantienes en vela por alguien, en este caso, las luces esperaban pacientemente junto con alonso, esperando ver cruzar por esa puerta de madera astillada y hueca a Mariela.
El enamorado quien fumaba de vez en vez en la terraza, miraba hacia abajo y consultaba su reloj que marcaba tibiamente las 3:45 am, Mariela, parecía tan lejana su presencia, ni siquiera el viento anunciaba su aroma a Ron con almendra. ¿Aun no escapaba de las páginas?

Alonso empezaba a desesperar, golpeaba constantemente la duela con su zapato, los cigarrillos se consumían cada vez mas rápido; la mesa estaba lista, todo estaba listo, el vino tinto, Rioja reserva 97, un mantel bordado a mano en Venezuela y pan blanco de hechura fina. En la espera, constantemente llevaba su mano a su mentón, acariciaba su barbilla y se tallaba los ojos, Mariela realmente desea esta cena, se decía a sus adentros, mientras encajaba su pensar, mira hacia el lado derecho de la habitación, donde su mirada encontró el gran librero de Mariela, quien siempre procuro tener lecturas interesantes, Alonso dejo momentáneamente la espera y sus ansias, se concentro en un libro, hechizado por la belleza de su pasta, con las hojas amarillas y letras que parecían restos de pimienta sobre un mantel mostaza, era el libro de un anónimo, eran varios poemas; empezó a leer algunos cuantos, hojeo el libro como si se tratase de una mujer de prendas densas, y llego a donde tenia que llegar…pagina 456, el poema decía lo siguiente:

MUJER, no eres solo obra de Dios; los hombres te están
creando eternamente con la hermosura de sus corazones,
y sus ansias han vestido de gloria tu juventud.
Por ti labra el poeta su tela de oro imaginaria, el pintor regala a tu forma,
día tras día, nueva inmortalidad. Por adornarte, por vestirte, para hacerte mas preciosa,
el mar da sus perlas, la tierra su oro, su flor los jardines del estío.

Mujer, eres mitad mujer y mitad sueño.


Cerró el libro occisamente, y Alonso derramaba lágrimas, se enamoro de tal forma de aquella mujer, que la saco del poema para cenar con ella.

4 minutos antes para las 5 am, Mariela llego, agitada por la noche en un vestido dorado,y solo encontró, dos copas de vino quebradas por la pasión.




-ángel armenta lópez.

miércoles, 3 de junio de 2009

El Jazz es un loco que cabalga por las noches


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La mano izquierda de Dios.

Al principio nos identificábamos con practicas desenfrenadas de sexo y drogas, charlas amenas, por lo general con nuestros profesores (profesores en el sentido que nos ayudan a mejorar nuestras letras y conseguir libros y música poco distribuida en el país) fumando entre tabaco y marihuana, visitando lugares donde podía comprarse alcohol y fumar sin ninguna prohibición, por lo general son casas y sótanos del barrio donde estuviéramos, lugares como el centro histórico y el sur de la ciudad, Adrián y yo nos conocimos en alguna escuela y frecuentábamos este tipo de lugares que nos servían de alojo en el bajo mundo, podíamos tener excesos y placeres sin la necesidad de mirara a las cuatro direcciones cuidándonos de la perversa policía, escribíamos y escuchábamos música: blues y Jazz etc. era nuestro reino, nuestros arreglos eran furiosos y las letras nos golpeaban, nos sentíamos como ángeles iluminados y degollados, jalados por tigres de enormes quijadas.

Teníamos lecturas en común, éramos aun más jóvenes de apetito mundano, Adrián se encontraba en Cortazar y Baudelaire se desgajaba por pedazos inimaginables, yo dependía de las narrativas de Papini, y mataba en la peste de Artaud; la acides nos fue llevando a un campo de creación mas real, comprometida con la humanidad, con la soñante muerte y los amores recopilados en destrucción, nos queríamos convertir en poetas de inagotable idilio y excelsa fe en el amor orgánico.

Nacimos bajo la sal, fuimos madurando entre putas y cabrones, bibliotecas y cantinas, igual leíamos como bebíamos y desaparecíamos en reuniones alocadas con demás personas, por lo general, ambientes de “artistas” pintores, actores, fotógrafos y escritores de biblioteca amando a Fellini y Borges, sin ningún tipo de entendimiento, era patético el modo en que hablaban de escritores, cineastas y musicos; parloteaban en forma para pescar un par de nalgas firmes y gustosas por el arte, el tipo de mujer perfecta para aquellos monigotes intelectuales se encontraban en esas fiestas. Mas todo era diferente en nuestras visitas, preferíamos bailar, charlar, beber y coger si era posible, mas no había ningún tipo de estrategia seductora, solo nos comportábamos tal cual, con etiquetas impuestas por los conservadores como de inmorales y obscenos, mas era nuestro estilo, de manifestar el absurdo humano, nuestra sed de destruir los símbolos desgastados por el mito, unos eternos iconoclastas.

Yo seguía escribiendo de forma independiente, textos que apenas daba a leer a maestros, en especial a Ricardo quien me ha llevado por buenos caminos (me ha llegado a recomendar con algunos editores y aunque ebrio me clasifica como el peor de los poetas, siempre me ha proporcionado todo, y hasta me ha mencionado como su hijo, al recordarlo me revuelco en risas, el ñato de los infrarrealistas, ya varios caminos entre alcohol y charlas);
gente muy cercana, lo cual me llevo a mis primeras presentaciones en los medios, a radio, fui acompañado de quien, aquel tiempo era mi mujer, la que me mato y dio vida de nuevo, fue una experiencia linda, me preguntaban cosas de doctorado, casi no entendía su lenguaje y ahora no soporto escuchar la grabación de aquella entrevista. Decidí dar un segundo paso, seria en un camino lleno de fuego, aullidos desgarradores, imposibilidad de volver atrás, seria la puerta que daría al patio trasero de un sueño oxidado y naciente en cada suspiro, en cada letra.



Después se nos unió Balam, buen músico el gallo, parece sacado de alguna cantina blusera en los 60´s, hemos ido a embriagarnos con mezcal y cigarrillos, la charla con el se vuelve satírica, nos burlamos de los demás escritores pomposos, llenos de prejuicios académicos y su radicalismo burgués, nos hinchamos a carcajadas de sus lecturas y sus argumentos, es común mientras hacemos bromas de parecer a ellos, nos hiere de cierta forma. Siempre.

Así hemos ido formándonos… la pequeña Helix, con su tono de poeta desgarrada flotando, cuando escribe algo que catapulta al mundo, me interesa más y más destruir algo bello, como cualquier pieza pictórica de Caravaggio, seria un ángel degollado por mi propio filo letristico.

Somos los aliados a las fiebres de la nostalgia, del suceso ardiente de la poesía, del movimiento rustico y esquizofrénico, nos gusta permitir la entrada de estos furiosos cometas que hacen caer al cielo, y nos reservan granos de sal, para seguir con esta sed de destrucción, de pasión y natura, de psique y alma, hacen el amor desceradamente, empezamos la guerra por un tiempo donde cada uno define su papel dentro de este pensamiento que galopa en hombros de la seductora muerte, y me siento a la orilla del mundo esperando ser aplastado por la mano derecha de Dios. El treceavo amante de Cristo.







-ángel armenta lópez.